Nunchi es un término coreano que hace referencia a la habilidad de conocer o intuir las emociones de los demás.

El poder vislumbrar el mundo emocional de los otros permite crear entornos comunicativos armónicos y de confianza. Por ello, el nunchi es tan importante para los coreanos. Dicho término ha sido analizado por la periodista coreana Euny Hong en su obra titulada: El poder del nunchi: el secreto coreano para la felicidad y el éxito. En el libro, Hong expone que se trata de ‘medir con la mirada’, lo cual implica comprender a interpretar lo que los otros piensan y sienten, un arte que puede ser dominado por todos.

Nunchi, una práctica común en los negocios y en la vida personal

Tanto en la vida cotidiana como en los negocios, el nunchi es fundamental para los coreanos. Dominar esta habilidad puede asegurar éxito en el ámbito financiero y laboral, en tanto que se crea un ambiente de confianza en el que las transacciones fluyen con más facilidad.

Para aplicar el nunchi se debe escuchar a los demás y sentir empatía, esto permitirá intuir cómo se sienten quienes están alrededor. Esta habilidad forma parte de la inteligencia emocional.

Quienes practican nunchi analizan la comunicación no verbal, el tono y el volumen de la voz de sus interlocutores.

Un estudio de Jo-En Lee y Sung-Man Bae, titulado: La relación entre el capital social, la felicidad de los adultos coreanos: un estudio de muestra nacional, enfatiza que el capital social, el cual incluye la confianza, se relaciona con la felicidad individual. De acuerdo con estos autores, la felicidad no es un estado que se da de forma aislada, sino que se asocia con la felicidad de las personas cercanas.

El nunchi se puede aprender por medio del entrenamiento, puesto que todos los escenarios en la vida son potenciales para desarrollarlo y perfeccionarlo. Esta práctica puede ser eficaz inclusive en la vida afectiva, con los familiares o con la pareja. Quienes no cuenten con esta habilidad, desde la perspectiva coreana, pueden ser percibidos por los demás como personas poco agradables.

Para esta cultura, los salones o espacios tienen un boonwigi, es decir, una atmósfera de bienestar, pero no por sí solo, sino por la energía que emana la presencia de las personas que se encuentran en ese lugar. Así, si alguien no tiene nunchi puede afectar negativamente el ambiente o atmósfera del sitio. Sin embargo, si actúa con nunchi pueden lo puede mejorar.

El aplicar esta noción tan relevante para los coreanos puede contribuir a que las relaciones con los demás sean de mejor calidad y más productivas.

Conocer cómo se sienten los demás o cómo piensan, también puede ayudar a vislumbrar cuándo es el mejor momento para hacer una petición, por ejemplo. El solicitar un día libre o un aumento al jefe puede ser mejor recibido y tener una buena respuesta si esto se hace cuando el jefe no siente rabia porque ha tenido un mal día, lo cual se puede intuir al hacer uso de esta habilidad.

La práctica del nunchi no es reciente. Se cree que es usada hace miles de años y que se trata de una herencia que se ha sabido aplicar bien en el actual mundo globalizado para obtener beneficios.

Los practicantes del nunchi sienten menos ansiedad social, al igual que sus interlocutores. Para que sea efectivo, es recomendable apreciar los silencios y saberlos interpretar, liberar la mente de prejuicios, leer los gestos de los otros, interpretar las palabras no dichas, analizando el comportamiento gestual, tener buenos modales y ser respetuoso.

Es necesario acotar que el nunchi no consiste en manipulación, sino en crear un ambiente agradable en el que las relaciones interpersonales se desarrollen con naturalidad, sin interferencias, y den paso a buenos acuerdos para ambas partes. La empatía garantiza que nunca se vulneren los derechos de los demás, al contrario, que siempre estén al mismo nivel.

Aplicar el nunchi en la vida cotidiana puede traer muchas ganancias en el ámbito personal, familiar y económico, pues al ser rápidos, ágiles y con flexibilidad, se puede anticipar qué sucederá o qué dirá la otra persona, lo que permite contar con más opciones para ofrecer y obtener lo que se busca.

Esta capacidad también demuestra cuánto poder se tiene y cuánto se puede impactar en el otro. Con la sola presencia de una persona el ambiente puede cambiar gracias a su personalidad. Es decir, los seres humanos no son pasivos, sino activos, en la medida que pueden modificar el entorno al que llegan y ejercer una influencia en los demás.

Asimismo, el poder observar es necesario para considerar qué emociones imperan en el ambiente al cual se ha llegado y poder actuar con base en ello.

La base del nunchi es el colectivo y nunca la individualidad. Por sí mismo, no se puede llegar a ningún lado; en grupo, mayores cosas son posibles y esta es la base del estilo de vida coreano, dentro del cual se considera imprescindible aprender a relacionarse con los otros.

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Bibliografía

  • Hong, E. (2019). The power of nunchi: The Korean secret to happiness and success.
  • Lee, J. E., & Bae, S. M. (2022). The Relationship Between Social Capital, the Happiness of Others, and the Happiness of Korean Adults: A National Sample Study. Psychiatry investigation19(11), 958–964. https://doi.org/10.30773/pi.2022.0050
  • Robertson, S. (2019). Korean Nunchi and well-being. Science, Religion and Culture6(1).

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